LA INFLUENCIA DE LA FUERZA DEL TREN SUPERIOR EN EL RENDIMIENTO

Tras ese merecido periodo de descanso del que os hablé en el post anterior, llega la hora de planificar los objetivos de la temporada y de ponernos a pensar en qué es lo que tenemos que hacer para llegar a lograrlos.

Para hoy he escogido un estudio de la Universidad de Sunshine Coast de Australia dirigido por MR. McKean y publicado hace tan sólo 2 meses en la International Journal of Sports Physiology and Performance (vamos qué, recién salido del horno). La investigación trata sobre la influencia que tiene la fuerza del tren superior en el rendimiento de kayakistas de élite de aguas tranquilas.

La muestra estaba compuesta por 15 palistas de élite varones y 10 palistas de élite mujeres (que más tarde se redujo a 9 hombres y 8 mujeres) y los datos se recabaron a lo largo de 3 años consecutivos.

Por todos es sabido que el entrenamiento de fuerza en seco es una pieza fundamental para alcanzar un buen rendimiento y por eso, los autores de esta investigación se plantearon tres objetivos:

1) En primer lugar, querían determinar la relación entre los tiempos que realizaron los palistas que conformaron la muestra (palistas de élite de Australia) sobre las distancias de 1000m, 500m y 200m y los valores de fuerza de esos mismos palistas.

2) En segundo lugar, buscaban identificar los cambios en los niveles de fuerza durante un periodo de 3 años en relación a los tiempos que realizaron durante ese periodo.

3) Por último, querían comparar la progresión de los tiempos de todos esos palistas de élite comparados con los tres primeros clasificados de cada distancia en los campeonatos nacionales de Australia.

Las identidades de los sujetos a estudio de este tipo de investigaciones son anónimas y por ello no quiero mojarme demasiado en especular acerca de quiénes pueden ser estos palistas, pero si nos centramos en los tres primeros clasificados del campeonato australiano, sin duda nos encontraremos con algún medallista olímpico.

En cuanto a los resultados, los investigadores encontraron una correlación directa y significativa entre los niveles de fuerza y los tiempos realizados durante los 3 años que duró el estudio.

Para aquellos que os gusten los números y las estadísticas, en esos tres años, las medias de los tiempos en 1000m en hombres se redujo en un 4,8% y el tiempo de las mujeres sobre 500m se redujo en un 7,3%. En cuanto a los 200m, la media de los tiempos de ambos sexos se bajó en un 9,1%.

Uno de los resultados que más interesantes me ha parecido es que las diferencias de las mujeres finalistas en comparación con las medallistas pasó de un 11,9% a un 1,1% durante el último año. Es decir, que cada vez la cosa se ponía más justa.

Por otra parte, durante ese último año, se produjo un incremento en el levantamiento del peso de una repetición máxima (1RM) en press de banca de un 13% para los hombres y un 6,5% para las mujeres coincidiendo con un 1% de una mejora en su rendimiento en el agua. En cuanto al remo tumbado, los incrementos fueron de un 10% para los hombres y un 2,3% para las mujeres coincidiendo una vez más con un descenso de los tiempos en el agua de un 1%.

Muchos estaréis pensando en que una mejora de un 1% casi ni se puede apreciar, pero si nos fijamos en las diferencias de los tiempos que se están haciendo a nivel internacional, nos damos cuenta que en muchos casos incluso una mejora inferior a ese 1% supondría que un 7º fuera medallista o que un 4º en semifinales entrase primero en su serie.

Obviamente podemos pensar en muchos más factores y variables que nos hagan mejorar ese 1% (nutrición, recuperación, periodización del entrenamiento, etc.) pero resulta interesante saber que en una muestra de palistas de élite, a medida que se iban poniendo más fuertes en el gimnasio, también reducían sus tiempos en el agua.

Cómo ocurre con muchas investigaciones científicas, a cada respuesta que encontramos, surgen muchas más preguntas. Los tiempos realizados en el agua (un medio muy variable) no pueden ser tan controlables como aquellos resultados obtenidos en el laboratorio o en el gimnasio, pero a su vez, se han obtenido en el medio natural de los deportistas, por lo que en mi opinión, sin duda deberíamos tomar en cuenta los datos observados por los autores de este estudio.

Ahora que viene el frío invierno, para aquellos que os gusten las pesas ya tenéis una buena escusa para darle duro a los hierros, y para aquellos que nunca nos han gustado demasiado, al menos tenemos una buena razón para machacar en el gimnasio.

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