FIN DE TEMPORADA. ¿QUÉ HAGO? ¿ENTRENO O NO HAGO NADA?

Hacía tiempo que quería comenzar a escribir un blog acerca de los diferentes estudios científicos que se han llevado a cabo dentro de las diferentes modalidades del piragüismo y traducirlas a un lenguaje más común y comprensible por todos, para que de ese modo, todos podamos beneficiarnos de aquello que a menudo nos parece tan oscuro y distante pero que a su vez puede ayudarnos a sacarle un mayor provecho a nuestros entrenamientos, competiciones y estados psicológicos. Me gustaría estrenar este blog con una entrada acerca de un estudio que me ha parecido muy interesante y el cual fue dirigido por Jesús García Pallarés de la Universidad de Murcia, un viejo amigo con el que primero compartí vivencias en la Residencia Joaquín Blume durante el año 99 mientras éramos miembros de la selección española junior (él en canoa y yo en kayak) y que posteriormente fue técnico del Equipo Nacional de Piragüismo. El estudio se publicó en la Journal of Sports Science and Medicine en el año 2009 y trata acerca de algo que supongo que muchos de nosotros estaremos haciendo ahora mismo: recuperándonos de una dura temporada competitiva. A este periodo de transición se le suele llamar periodo de desentrenamiento, el cual trata de recuperarnos física y mentalmente para afrontar mejor los entrenamientos de la pretemporada. Dos de los padres de la periodización del entrenamiento, Tudor Bompa y Vladimir Issurin, hablan acerca de la necesidad de incorporar en el programa anual unos periodos de regeneración tras concluir las principales competiciones de la temporada, pero no están claras las consecuencias que un descanso de 4 a 6 semanas pueda tener sobre el rendimiento de los deportistas de élite. En dos estudios realizados con deportistas de alto nivel, los resultados mostraron un descenso en el rendimiento de los deportistas posiblemente relacionados con ese cese de la actividad deportiva durante el periodo de descanso. Por todo ello, el autor de este estudio sobre el desentrenamiento en piragüistas de élite, realiza una comparativa entre dos grupos aleatoriamente escogidos del equipo nacional masculino de kayak. La muestra constaba de 14 hombres, todos finalistas en campeonatos del mundo y entre ellos dos campeones olímpicos (¿os suena quiénes pueden ser?).

La media de edad era de 25.2 años, la altura de 1.81m, masa corporal de 84,2kg, experiencia de entrenamiento de 11.1 años y un volumen de paleo anual de 4415kms. Todos los palistas realizaron previo al estudio una temporada completa de 47 semanas y que culminaron con el Campeonato del Mundo. Todos realizaron un test de ergómetro incremental maximal y hasta el agotamiento 25 días antes del campeonato del mundo, para no interferir con la puesta a punto. A este test le llamó T1 (la referencia nos sirve para la gráfica de abajo) y 5 semanas más tarde se realizó el mismo test (T2). Como se ha mencionado anteriormente, la muestra se dividió en 2 grupos: 7 palistas no realizaron ningún entrenamiento físico durante las 5 semanas de recuperación. A este grupo se le nombró CE (cesión de entrenamiento). Y los otros 7 palistas (grupo RE) realizaron 1 sesión semanal de fuerza (3x 12 repeticiones en dorsal, pectoral y sentadilla) y 2 sesiones de resistencia (40′ de carrera el lunes y 40´ de paleo el viernes a R1, zona 1 o al 80% VO2max). En los 4 días restantes no realizaron ningún entrenamiento.

En el estudio se analizaron numerosas variables fisiológicas pero para este post nos vamos a centrar en los niveles de potencia aeróbica que es un indicador interesante para saber que es lo que ha ocurrido con esa capacidad fisiológica durante ese periodo de transición. Tal y como podemos observar en la gráfica de abajo (nos centraremos sólo en los 4 primeros pilares), ambos grupos (CE y RE) dieron valores de VO2max similares en el primer test, pero tras el periodo de descanso podemos observar como en el segundo test (T2), el grupo que realizó 3 entrenamientos semanales puntúa más alto que el grupo que cesó por completo su actividad física.

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Estos resultados indican, que una cesión del entrenamiento durante la transición de una temporada a otra, produce un mayor descenso del rendimiento que si se emplea un programa de reducción del entrenamiento, por lo que podría ser interesante que, con el fin de minimizar la perdida de los niveles de resistencia adquiridos durante la temporada, empleásemos algunas estrategias planificadas de reducción de la carga de entrenamiento. Probablemente muchos os hayáis dado cuenta de esto de manera intuitiva pero siempre da cierta seguridad que la ciencia avale aquello que algunos lleváis tiempo haciendo de manera quizás menos sistemática. De todas formas, la ciencia no es la verdad absoluta sino un acercamiento a las respuestas que nos planteamos en diversos campos del conocimiento. Los hallazgos de esta investigación pueden ser aplicables a cualquiera de las modalidades del piragüismo, puesto que aunque el estudio se haya realizado con palistas de pista, también pueden servir para aquellos que compitan en slalom, surfski, maratón, etc. Yo por si acaso, intento llevarlo a cabo con nuestros palistas del Centro de Tecnificación de pista y slalom del País Vasco.

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